Remontados en Rioja Alavesa: cómo nace el alma de los vinos Lar de Paula
En Elvillar, en pleno corazón de la Rioja Alavesa, cada vendimia es una suma de pequeños gestos que marcan la diferencia en la copa. Entre ellos, uno de los momentos más delicados dentro de la bodega es el de los remontados, una técnica que forma parte del alma de los vinos de Lar de Paula.
Durante la fermentación alcohólica, el mosto y los hollejos conviven en los depósitos de acero inoxidable, dando lugar al conocido sombrero, esa capa de pieles que se eleva a la superficie. Es entonces cuando el remontado entra en escena: bombear el vino desde el fondo del depósito para regar de nuevo ese sombrero, empaparlo y devolverle toda su vida.

En Lar de Paula, los remontados se realizan diariamente durante la fermentación, con tiempos y frecuencias que se ajustan a cada depósito y a cada vino. No hay dos remontados iguales, como no hay dos cosechas idénticas: observamos el color, sentimos la temperatura y escuchamos el ritmo de las levaduras para decidir cuánto y cómo mover el vino.
Este trabajo tiene un objetivo muy claro: extraer color, aromas y estructura de forma suave y respetuosa. Cada remontado ayuda a que los hollejos cedan sus antocianos, taninos y matices aromáticos, construyendo paso a paso la identidad de nuestros tintos de Rioja Alavesa. Al mismo tiempo, el vino se oxigena ligeramente, las temperaturas se equilibran y la fermentación avanza de forma homogénea y segura.






